Por un tiempo. 

Queridas amigas y amigos. Por un tiempo aún sin concretar va a permanecer cerrado este blog. El Escritorio Mágico cierra temporalmente sus puertas para poder centrarme en mi libro. No sé exactamente el tiempo que me va a llevar terminarlo, pero siento que debo centrarme en él. Os pido disculpas ya que apreciaréis que en este tiempo no interactúo con vosotros. No obstante mis RR.SS van a continuar abiertas. Si queréis, en ellas seguimos en contacto. 
  Expresaros mi más sincero agradecimiento por vuestro


 tiempo, trabajo, conocimientos, ganas e ilusión. Es un verdadero placer.  
  Nos vemos pronto. 
  Sed felices.  
  -Marco- 

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Pido perdón. 

Pido perdón por no rendirme. Pido perdón por no ir siempre a favor de corriente, y tomar mis propias decisiones. Pido perdón por no ser siempre políticamente correcto, y decir lo que he de decir. P…

Origen: Pido perdón. 

Pido perdón. 

Pido perdón por no rendirme. Pido perdón por no ir siempre a favor de corriente, y tomar mis propias decisiones. Pido perdón por no ser siempre políticamente correcto, y decir lo que he de decir. Pido perdón porque en ocasiones sé que no va a gustar lo que tengo que decir, pero lo digo. Pido perdón por no ponerme la máscara del cinismo que es tan habitual en las sociedades modernas. Pido perdón por haber crecido en libertad, y transmitir ese concepto de libertad en todos los niveles a mis hijos. Por creer que todos los seres humanos somos iguales. Por pelear a brazo partido por la igualdad de género. Pido perdón por ir de frente. Pido perdón por haber sido criado por mujeres, y no en la época actual, hace cerca de cuarenta años. Pido perdón por haber aprendido de ellas, y estar profundamente orgulloso, tanto de mis valores, como por supuesto de las mujeres. Pido perdón porque cuando escucho a algún representante de lo que considero la España casposa, hacer comentarios soeces y brutales sobre las mujeres y su sexo, me levanto de mi silla, y me marcho, En ocasiones con algún diálogo “educativo” intermedio. Pido perdón por anteponer el sí al no. En creer que si se quiere, y se trabaja, se puede. Por creer que las cosas sí que son posibles. Por no rendirme. Por creer que las personas pueden cambiar. Por ser en ocasiones un iluso. Por creer pese a todo en la humanidad. Por creer en los valores. Por creer en la educación como base de la sociedad y la convivencia. Pido perdón por querer evitar la violencia. Por contar hasta diez. Por explicarles a mis hijos que hay otro camino. Por decirles que no se fijen en el comportamiento de los demás. Que para cambiar el mundo, el cambio comienza en uno mismo. Que cada uno debe hacer su trabajo sin fijarse en otros. Pido perdón por llevar un papel en la mano hasta que encuentro una papelera, en lugar de arrojarlo al suelo. Pido perdón al amigo barrendero por si esto va en perjuicio de su trabajo. Pido perdón por creer firmemente en un mundo mejor. Pero no creerlo solo de palabra. Llevarlo además a la práctica. Pido muy especialmente perdón por cuidar la palabra. Por cuidar lo que digo. Por creer sinceramente que la palabra puede ser el vehículo de comunicación más hermoso entre los seres humanos, pero también el más cruel. Y optar por lo hermoso. Por creer que una sola coma puede cambiar todo un contexto. Por prestar atención a esa coma. De forma oral y de forma escrita. Pido perdón por prestar atención a mi entorno. Por pensar que la atención nos hará libres. Porque poniendo atención en el momento, finalmente eliminaremos el pensamiento compulsivo y mecánico, y seremos nosotros mismos más de lo que lo hemos sido hasta ahora. Y pido finalmente perdón por estar orgulloso de lo que hago. De lo que creo. De no rendirme a los que piensan de otra manera. De no plegarme a autoritarismos externos a aquellos con un ego desmedido que pretenden que su opinión sea la única válida. Sin entrar a valorar siquiera una segunda opinión. El respeto a los demás no se dice. El respeto a los demás se practica. Les pido perdón porque en muchas ocasiones no comprenden mi forma de pensar. Porque para mí el fin no justifica los medios. No vale cualquier cosa a cualquier precio. Yo no puedo hacer daño a un semejante porque en un momento le venga bien a mis intereses. Simplemente porque no. Me niego. Yo creo en otro tipo de mundo. Y si ellos quieren hacerlo, que lo hagan. Pero me van a seguir teniendo delante. Como hasta ahora. Para poner en liza su forma de actuar con la mía. Para ponerles freno y puertas de razón y lógica aceradas basadas en la fe en el ser humano. No en su destrucción. Sí. Les pido perdón porque mi actitud les incomoda. La no sumisión les enerva. La razón y la libertad no la conciben sino es su razón y su libertad. Pues lo lamento mucho señores. Pero esa batalla la tienen perdida. 

Como tantas otras. 
Sinceramente. 
Marco. 

¿Fidelidad o lealtad?

  Hace unos días, en un programa de radio, escuché una opinión que me invitó a la reflexión, y de la cual me gustaria haceros partícipes. Veréis: el programa en cuestión hablaba del mundo de la pareja, los pormenores que conlleva, y todas las cosas positivas que también aporta. Como os podéis imaginar, en un tema tan amplio, surgieron un montón de corrientes de conversación. Se tocaron muchos puntos, y como era lógico, terminó por tocarse el tema de la fidelidad. Y es aquí donde me centro. Admito, que desde mi punto de vista, creo absolutamente en la fidelidad en la pareja como pilar fundamental tanto de confianza, como de vínculo emocional y afectivo. Eso es la opinión que yo tengo. Pero uno de los contertulios decide que las cosas no son tan blancas o negras, y pone sobre la mesa el concepto de lealtad unido al de fidelidad. Dicho contertulio defiende su argumento diciendo que el quid de la cuestión no es tanto la fidelidad como la lealtad. Que puede alguien no ser fiel, pero sí leal, y que es esto en último término lo que realmente importa. Puedes tener una aventura, por los motivos que sea, cometer esa infidelidad, pero te mantienes leal a tu compañero o compañera, y permaneces a su lado. De ahí que defendiera que la importancia no residía en si se era fiel o no. Residía en si se era leal.

  Yo ya he manifestado mi opinión, aunque debo admitir que observé este tema desde una perspectiva completamente diferente a lo hecho hasta ahora. Me mantuve firme en mi opinión, pero….

  Y a vosotros, ¿qué os parece?